Visitar Wirikuta con respeto
Lo que el pueblo wixárika y los ejidatarios del altiplano piden de quien visita el desierto sagrado y el Cerro Quemado — en sus propias palabras.
El desierto que rodea a Real de Catorce no es un paisaje cualquiera: es Wirikuta, el territorio sagrado del pueblo wixárika (huichol), meta de una peregrinación de cientos de años. Cada año llegan también visitantes atraídos por el peyote. Esto es lo que las comunidades wixáricas y los ejidatarios del altiplano piden de quien viene — en sus propias palabras.
Lo que este lugar pide a todos
- Es un lugar sagrado, no un atractivo más
- Para el pueblo wixárika, Wirikuta es uno de los puntos donde nació el sol; su peregrinación es un acto religioso, no turismo. Llegar con esa idea cambia por completo cómo se camina, se habla y se trata el lugar.
- El peyote (hikuri) es sagrado y está protegido
- El hikuri es central en la cultura wixárika y su recolección está regulada por ley. No es un souvenir ni una experiencia recreativa: arrancarlo, venderlo o sacarlo de Wirikuta hace daño a la planta y a quienes lo necesitan para sus ceremonias.