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Se midió si se podía construir una página de dengue para la ciudad. El sitio del Ministerio de Salud se alcanza y su índice de boletines epidemiológicos también, pero su año más nuevo es 2023: 2024, 2025 y 2026 no existen. Una página con cifras de hace tres años sería peor que ninguna, así que queda pendiente hasta que el ministerio vuelva a publicar.
Las 79 rutas que salen o llegan a Santa Ana, urbanas e interurbanas, con la terminal donde se aborda cada una. Escriba su colonia, cantón o destino —o toque uno de los lugares frecuentes— y salen los números que las sirven. No trae horarios: nadie los publica, y la página lo dice en vez de inventarlos.
En «¿Cuánto está costando aquí?» el pasaje a San Salvador era la única fila sin cifra de referencia: los vecinos reportaban lo que pagaban y no había con qué compararlo. Ahora la trae. La referencia es la tarifa que el Viceministerio de Transporte tiene autorizada para la 201-D vía El Congo, $1.00, y la fila dice además que las otras dos rutas a San Salvador están autorizadas en $0.95 y $1.30, para que nadie lea un cobro distinto como un abuso cuando no lo es. La tabla completa, con las rutas urbanas y las del occidente, está en la nueva página de pasajes.
Tres productos ahora muestran, al lado de la mediana de los vecinos, una cifra publicada con su fecha y su fuente: el frijol rojo de seda a $0.95 y el arroz a $0.55 la libra, ambos del PMA, y el cilindro de 25 libras a $11.13 de la tabla de la DGEHM para septiembre. Las de frijol y arroz son del mercado de San Salvador, no de aquí, y la página lo dice donde se lee: la serie propia de Santa Ana lleva sin dato nuevo desde 2014, y una referencia sin ese aviso sería un precio local inventado. Y una corrección que importaba más: el tablero no dejaba reportar menos de $4 por el cilindro de gas. Con subsidio focalizado la tabla oficial lo pone en $3.09 — es decir, el precio que muchos hogares pagan de verdad no cabía en el formulario. El mínimo bajó a $2.50.
Del propio catálogo de servicios de la alcaldía, verificado hoy: la Unidad de Gestión de Riesgo, 2402-7522, cuyo trabajo publicado es justo lo que la gente llama para pedir — fumigación y abatización, poda y tala de árboles, limpieza de tragantes, cunetas, quebradas y barrancas, enjambres y animales silvestres, incendios forestales. También los tres mercados, cada uno con su número, y la Gerencia Técnica de Desarrollo Territorial para permisos de construcción y evaluación de impacto ambiental. Y un dato honesto: en el directorio de la propia alcaldía, Medio Ambiente y la Gerencia de Mercados, Terminales y Cementerios aparecen con el teléfono en «0». No es que no lo tengamos: no está publicado. Para esos dos temas, la Línea Ciudadana, 2402-7570. Además, los números que aparecen en el tablero de la basura ahora se pueden tocar para llamar; antes había que copiarlos a mano.
Una ficha sobre el Ilamatepec con fuentes verificables, sin repetir un nivel de alerta de 2007 como si fuera de hoy.
Frijol, arroz, huevos, tomate, pollo, queso, café, el cilindro de gas de 25 libras y el pasaje a San Salvador. Cada quien reporta lo que pagó y el tablero muestra la mediana de los reportes recientes, no el más caro ni el más nuevo. Como el país está dolarizado, un precio anotado aquí sigue diciendo algo dentro de un mes.
La basura es la queja más repetida de Santa Ana y la alcaldía no publica rutas, días ni zonas: lo volvimos a verificar en su sitio y en su directorio municipal. El tablero lo arman los vecinos, barrio por barrio y colonia por colonia, y muestra la mediana de lo que reportan. Trae el número de la Línea Ciudadana, 2402-7570, y la aclaración de que el 929 es de ANDRES, que no cubre Santa Ana.
Un tablero entre vecinos de dónde no hay agua ahora mismo, barrio por barrio — porque cuando ANDA anuncia un corte casi nunca dice hasta dónde llega ni cuánto dura. Y una página que dice a qué institución le toca cada problema, con una corrección que importa: la línea 929 recibe denuncias de basura, pero el servicio de ANDRES todavía no cubre Santa Ana, así que la recolección sigue siendo de la alcaldía.
El pasaje no lo decide el cobrador. El Viceministerio de Transporte autoriza por resolución la tarifa de cada ruta del país y la publica en su Tarifario Ciudadano, donde se puede consultar por número de ruta o por placa — y casi nadie sabe que existe. Buscamos ahí, una por una, las rutas de Santa Ana y las pusimos en una tabla. Dentro de la ciudad casi no varía: $0.25 en microbús y $0.20 en autobús, con cuatro excepciones que están en la misma lista. Hacia afuera cada ruta tiene la suya, y las tres que van a San Salvador no cuestan lo mismo: la 201-O son $0.95, la 201-D $1.00 y el «servicio exclusivo» vía Calle Nueva $1.30. La página también dice qué hacer si le cobran de más: apuntar la placa antes de bajarse, y después el 2133-3600 del VMT o la denuncia en el mismo Tarifario. No es un trámite decorativo — el 18 de agosto el VMT multó con $150 a una unidad de la ruta 205 por cobrar un pasaje no autorizado. Mientras rija la Ley Transitoria de Estabilización de Tarifas, prorrogada hasta el 31 de diciembre de 2026, estos precios no suben.
La lluvia de los últimos 30 días en el centro de Santa Ana comparada con el promedio de 30 años del mismo punto, y el pronóstico de la semana, con las temporadas de aquí: la entrada del invierno en mayo, la canícula, las lluvias fuertes de septiembre y octubre, y el verano. Es aritmética sobre un modelo del clima, no la medición de un pluviómetro de la ciudad, y no opina sobre siembras. Lee este punto a 646 metros, que es la altura del centro: las faldas del Ilamatepec reciben bastante más.
Lee los avisos que publica la Dirección General de Protección Civil y dice cuál es el nivel más reciente, desde cuándo está y por qué se declaró, con enlace al aviso de donde salió cada dato. Debajo del nivel va lo que el titular no dice: el decreto de alerta roja del 25 de agosto pone la probabilidad de lluvias por debajo de lo normal en 70–90 % en las zonas paracentral y oriental y en 40–50 % en la occidental, que es la de Santa Ana — la franja menos afectada del país. La alerta es nacional y es real; el riesgo aquí es el más bajo de los cuatro. Esa nota va siempre pegada al nivel, también cuando el aviso no se puede leer. La página se actualiza sola cada quince minutos y lo dice en su propia cara. Para la respuesta de este minuto, la página de Protección Civil; en una emergencia, el 911.